domingo, 12 de febrero de 2012

Paseando a Miss Daisy

El 5 de Enero de este apocalíptico año 2012 tenía lugar la siguiente "conversación" en Twitter:




¡Vamos con ello!

···


"—¿Por qué me tiene que estar pasando esto a mí? —se preguntaba en voz baja, apretando los dientes—. ¿Por qué hoy?

Carolina destacaba por la calle. Todo el mundo la seguía con la mirada o se detenía en seco abriendo bien los ojos. Y eso era justo lo que ella pretendía cuando salió de casa aquella mañana; que la gente la contemplase boquiabierta. Pero, desgraciadamente para ella, no lo hacían por su dorada melena ni su maquillaje perfecto. Ni siquiera por el costoso vestido que había comprado para la boda de su hermano Roberto. Todos la miraban; a ella... y a su acompañante.

—Bonito cerdo, señorita —le dijo un agradable anciano al detenerse en un semáforo, sin ningún tipo de maldad.
—No es cerdo, es cerda —respondió molesta, harta de ser el centro de atención—. Y de bonito no tiene nada...

El señor se disculpó y se alejó al encenderse la luz verde, lamentando haber abierto la boca. Carolina miró al suelo y vio al animal levantar la cabeza hacia ella, antes de lanzar una nueva serie de pequeños gruñidos. Los mismos que había soltado una hora antes, cuando la vio por primera vez en el portal de su otro hermano, Luis.

"Es una sorpresa", le había dicho. "Para Roberto. Se va a descojonar de risa. ¿No es preciosa? Se llama Daisy, como la pata. Sí mujer, la de dibujos animados. La novia de Lucas. ¿O era Donald? Da igual. ¿No es preciosa?" Había repetido de nuevo, levantándole la cerda hasta los ojos para que viera sus bonitas manchas negras. "Pero tienes que hacerme el favor de llevarla tú hasta el banquete. Si, lo sé, lo sé. ¡No te pongas así! Eres la única que va directamente al restaurante, sin pasar por la iglesia. Y ninguno de nosotros puede llevarla allí; tiene que verla en el banquete. ¡Gracias, pequeña!".

Y allí estaba ella. En medio de la ciudad, "paseando a Miss Daisy", como la película. Maldiciendo su suerte. Maldiciendo a la cerda, a su hermano Luis y, ¿por qué no?, a su hermano Roberto, por celebrar su boda con aquella víbora un 5 de Enero, cuando todo el mundo estaba en la calle haciendo las últimas compras de Reyes. Gente que no cesaba de mirarla, como aquel joven con auriculares en las orejas y móvil en la mano que pasó al lado suyo estupefacto, con cara de querer escribir algo sobre lo que estaba viendo.

—Bueno, Daisy... Lo has conseguido: ya me has quitado el protagonismo. Sólo espero que no me quites también a mi novio...

Y la cerda gruñó una vez más, como si respondiera. Ufana. Indicándole que se anduviese con ojo; que no hay mayor belleza que la natural..."


miércoles, 8 de febrero de 2012

Sobre el (no) Nobel de Tolkien

Antes de empezar tengo que aclarar que este artículo, al ser de opinión, no será del todo objetivo. Y no importa. Porque para eso es "de opinión", y porque me basaré en mi propio punto de vista para abrir el debate.

Empecemos lanzando la pregunta. Sin más:

¿Por qué J. R. R. Tolkien no ganó nunca el Premio Nobel de Literatura?

Efectivamente, vamos a hablar del maestro John Ronald Reuel, creador de "El Señor de los Anillos" y de todo el universo que hay detrás de esta obra (por si me está leyendo algún marciano que no lo sepa).
Es ésta una cuestión que me he preguntado durante mucho tiempo, casi desde que lo leí por primera vez hace ya más de 10 años, cuando cada tomo costaba ¡1400 pesetas!. Y me la vuelvo a plantear ahora una vez más, coincidiendo con la noticia publicada en The Guardian en la que se filtra que la candidatura de Tolkien (presentada por C. S. Lewis, creador de "Las Crónicas de Narnia" y gran amigo suyo) fue rechazada en 1961 por "prosa pobre". Tal cual. Sin decir una palabra más.

Pese a que no quiero centrar la entrada en la argumentación del jurado (la cuál sí me parece pobre...) creo que me da la excusa perfecta para sentarme de una vez a pensar el tema con calma y colocar en su sitio mis ideas. Y de paso explicaros por qué  creo que Tolkien merecía ese Nobel.

¡Va por ti, maestro! (bonita pintura de bluinfaccia).


Bajo mi punto de vista, un galardón de la importancia del Premio Nobel debería ser otorgado a personas cuyo trabajo sea destacable y que hayan marcado un antes y después en el campo a considerar. Es decir: obras de calidad, relevancia e incluso repercusión.

¿La obra de Tolkien reúne estas cualidades? Pasemos a analizarlo brevemente...


Calidad:

"Prosa pobre", dicen...

A Tolkien siempre se le ha criticado desde el punto de vista literario. Y no sin razón, por supuesto, aunque muchas veces esas críticas se cimientan en la envidia o la curiosa tendencia de censurar lo que gusta o está de moda. Pero lo que nunca se podrá decir es que la literatura de Tolkien es "pobre". De hecho, la crítica más extendida (y que comparto) es su excesivo detallismo en las descripciones. El ocupar líneas y líneas dibujándonos hasta el más mínimo musgo que crece sobre el tronco caído de un viejo roble en lo profundo de un oscuro bosque septentrional (imaginad frases así a lo largo de 1-2 páginas enteras).
Tengamos sentido común: ¿escribes "prosa pobre" cuando, precisamente, te critican por pasarte de largo? Incluso iré más allá: ¿en verdad tu obra es "pobre" cuando has creado uno de los mayores universos literarios? ¿Cuando has inventado razas, lenguas y toda una cronología histórica?

¿Acaso mis emociones son "pobres" si reconozco cuánto me emocioné al leer la carga de los Rohirrim o la subida al Monte del Destino? No sé muy bien cómo se puede valorar la calidad literaria de una obra, pero no creo que la mala literatura pueda hacerte vivir o sentir tantas emociones como consiguió conmigo (y con muchísima gente) este escritor.


Relevancia:

Enlazando con lo que decía anteriormente, las obras merecedoras de un Premio Nobel de Literatura deberían suponer un punto de inflexión que hiciese cambiar, en mayor o menor medida, la manera de percibir o de crear nuevos textos. Es decir, influir en la Literatura posterior a su publicación. Y aquí sí que no cabe discusión alguna en que la obra de J. R. R. Tolkien es de las más relevantes de la Literatura moderna.

Para darnos cuenta de ello sólo tenemos que pensar en la fantasía que se escribía antes de que apareciesen sus historias, la cuál era prácticamente inexistente. Existía mucha mitología, cierto. E historias épicas, como la saga artúrica o los cuentos relacionados con el anillo del Nibelungo. Pero no existía nada como lo de Tolkien. Nada tan sólido, extenso y heroico. Él lo empezó todo; con él nació la "fantasía épica" (o "alta fantasía").

Y ya no es sólo que su obra sea importante en sí misma, sino que gracias a ella aparecieron otras muchas de gran relevancia en las generaciones siguientes. Admitámoslo: sin Tolkien nunca se acercaría el invierno de "Juego de Tronos". Nadie pasaría horas jugando a "Warhammer" o "World of Warcraft". Incluso muchas películas indispensables hoy en día jamás habrían existido, siendo el caso más curioso "Star Wars" (algún día os contaré la poco conocida historia entre George Lucas y "El Señor de los Anillos").

Es ahí donde radica la gran importancia de sus escritos. Y donde Tolkien se vuelve realmente fundamental dentro del mundo de las letras y del arte en general.


Repercusión:

No confundir con el anterior punto. Antes intentaba analizar el efecto que ha producido J. R. R. Tolkien en creaciones posteriores, pero ahora me gustaría resaltar su impacto en la sociedad, en los lectores. Su "fama", por decirlo de alguna forma.

Por supuesto que éste es un punto menor en el debate, y por ello lo menciono en último lugar. De ser realmente importante el número de fans de un libro no os quepa la menor duda de que las responsables de cicatrizadas aventuras mágicas o triángulos amorosos con colmillos de por medio (de distinto tipo) tendrían ya su galardón, más o menos merecido. Pero ello no impide que se destaquen los números: más de 150 millones de libros vendidos de la trilogía, a lo que habría que añadir los datos del resto de relatos. Una barbaridad.

Pero ¡ojo!, porque esto no ha de ser necesariamente bueno al 100%. De hecho, estoy seguro de que Tolkien no está tan bien valorado como debiera debido precisamente a este aspecto; a que su obra se ha convertido en un verdadero referente (¡y en ocasiones religión!) para mucha gente. En que da la sensación de que sólo gusta a "freaks" y no a lectores elitistas de novelas indigestas y letras presuntuosas. Esta idea, sumada a la temática fantástica (siempre marginada y poco valorada, tanto en la literatura como en el cine) puede que motive la ¿argumentación? de la Academia Sueca.


Y como veo que me estoy extendiendo demasiado, y que la subjetividad empieza a pesar más que la razón, lo voy a dejar aquí. ¿Qué opináis vosotros? ¿Existe, tal y como pienso yo, calidad y relevancia suficiente para ser merecedor del premio? ¿O por el contrario Tolkien es un escritor sobrevalorado cuya obra flaquea frente a otros grandes de las letras?

Me encantará saber vuestra opinión, mientras asimilo por fin que Tolkien nunca recibirá un Premio Nobel (nunca se da a título póstumo, salvo por causa justificada). Pero tranquilos, es algo que no me quitará el sueño.

¡Hasta la próxima!